• Investigadores de la Universidad de Exeter, la ICTS SOCIB y el IMEDEA (CSIC-UIB) monitorizan y mapean en tiempo casi real la interrupción del tráfico marítimo mundial como resultado de la COVID-19 utilizando datos de satélite. 
  • Publicado en Nature Communications, este estudio describe los impactos de las restricciones de movilidad en el tráfico marítimo, particularmente en el Mediterráneo Occidental, donde cayó en un 62,2% a mediados de abril de 2020, con respecto a 2019.
  • Cuantificar los cambios en las actividades humanas en el mar marca un camino para investigar la repercusión de la COVID-19  en la economía azul y la salud de los océanos.

Palma, 27 de abril de 2021. La pandemia de coronavirus ha provocado impactos de salud mundial y socioeconómicos sin precedentes, y muchos países han implementado restricciones de movilidad para controlar la propagación del virus. La investigación actual muestra que la COVID-19 ha provocado reducciones en el transporte, el consumo de energía y la demanda de los consumidores, lo que ha resultado en cambios significativos en la escala y el alcance de los impactos humanos en el medio ambiente. En el océano, estas restricciones a la movilidad humana han afectado a las actividades relacionadas con el tráfico marítimo.

Ahora, investigadores de la Universidad de Exeter (Reino Unido), el Sistema de Observación y Predicción Costero de las Illes Balears (ICTS SOCIB) y el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados – IMEDEA (CSICUIB) han publicado un trabajo que muestra los impactos de la COVID-19 en el tráfico marítimo mundial, en general, y del mar Mediterráneo, en particular. Este estudio marca un camino para futuras investigaciones sobre los efectos potenciales de las restricciones de movilidad por vía marítima en la economía azul y la salud de los océanos.

Cambios en el tráfico marítimo

“Con el objetivo de proporcionar una visión general completa de los impactos de los múltiples confinamientos, por primera vez, hemos monitorizado y mapeado en tiempo casi real la respuesta del tráfico marítimo a una interrupción global tan repentina utilizando datos de satélite”, explica Joaquín Tintoré, director de la ICTS SOCIB, Profesor de Investigación del CSIC en el IMEDEA (CSIC-UIB) y coautor del estudio. “Este enfoque basado en datos muestra que la COVID-19 ha tenido un impacto sin precedentes a escala mundial y regional en todos los sectores, lo que ha llevado a una disminución general del tráfico marítimo, especialmente en el mar Mediterráneo Occidental, una de las áreas en las que hemos encontrado una mayor reducción”, añade Tintoré.

Publicado en la revista Nature Communications, el estudio muestra que “en términos globales, hubo disminuciones en el 70,2% de las Zonas Económicas Exclusivas (hasta 200 millas náuticas de la costa) de los 124 países incluidos en el estudio, pero los cambios variaron espacial y temporalmente en función de las medidas de confinamiento durante la primera mitad de 2020, con respecto a 2019”, dice David March, investigador de la Universidad de Exeter y primer autor del estudio. “Las disminuciones globales alcanzaron su punto máximo en abril, con una reducción en la ocupación del tráfico del 1,4% y disminuciones encontradas en todas las categorías de barcos (buques de carga y cisterna, de pesca, de servicios, recreativos y de pasajeros), mostrando una disminución más marcada y duradera en las embarcaciones de pasajeros”, destaca March.

Mayor reducción en el Mediterráneo

Además, los investigadores han realizado una evaluación regional en el mar Mediterráneo Occidental, es decir, en España, Francia e Italia. “Para obtener respuestas a corto plazo en relación a los efectos del confinamiento, y con la resolución temporal más alta, usamos datos a largo plazo en tiempo real de antenas terrestres”, dice Tintoré. Además, “en contraste con nuestro análisis global, consideramos las embarcaciones de recreo, lo que constituye un sector importante en uno de los epicentros del turismo mundial”, añade Tintoré.

Según los investigadores, al comparar el período de 2020 (enero-noviembre) con el equivalente de 2019, el número de embarcaciones disminuyó drásticamente los primeros días de restricciones, alcanzando una caída promedio general del 51% durante el primer confinamiento (marzo-junio). Las reducciones fueron rápidas y profundas para todas las categorías de barcos, excepto los buques de carga y cisterna, cuyas reducciones no fueron evidentes hasta mayo. En particular, “las reducciones máximas oscilaron entre el 22,2% (buques cisterna) y el 93,7% (embarcaciones de recreo), con una caída general máxima en todas las categorías del 62,2% a mediados de abril; mientras que los buques de pasajeros presentaron la mayor caída media (47,5%)”, destaca March. Con respecto a la tasa de recuperación, el estudio muestra que la actividad de los buques de carga, cisterna y pesqueros se recuperó de forma relativamente rápida. Por el contrario, las embarcaciones de pasajeros y recreativas se mantuvieron en niveles bajos durante todo el confinamiento. Después de suavizar las restricciones, los buques mercantes y pesqueros se acercaron a valores previos al confinamiento. Las embarcaciones de recreo mostraron una rápida recuperación y repuntaron su actividad desde mediados de julio hasta mediados de septiembre, mientras que las embarcaciones de pasajeros se mantuvieron en niveles bajos a pesar de experimentar una recuperación durante los meses de verano.

Estos resultados proporcionan orientación para la monitorización a gran escala de los efectos de la COVID-19 en el tráfico marítimo, y su repercusión en la economía azul y la salud de los océanos.

March, D., Metcalfe, K., Tintoré, J., & Godley, B. (2020). Tracking the global reduction of marine traffic during the COVID-19 pandemic. Nature Communications. http://dx.doi.org/10.1038/s41467-021-22423-6