Utilizando datos de geolocalización, un estudio con participación del IFISC analiza como la presión pesquera en aguas internacionales se concentra en los alrededores de las zonas bajo la jurisdicción de las naciones.

Un equipo internacional con participación del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC, UIBCSIC) han inferido y analizado la red mundial que relaciona las zonas de pesca en aguas internacionales con los puertos que sirven de apoyo a los buques pesqueros. Los resultados del estudio indican que la mayor parte de la presión pesquera se concentra a lo largo de estrechas franjas de océano contiguas a los límites de las Zonas Económicas Exclusivas (ZEEs), zonas sobre la que tiene jurisdicción el país vecino. El trabajo se publica en la revista Science Advances. 

El artículo sostiene que los recursos pesqueros son clave para la economía mundial y es susceptible de sufrir “la tragedia de los bienes comunes”, la destrucción de un recurso limitado compartido debido a su explotación de forma egoísta. Por esto, hace falta un enfoque internacional para tratar el tema. Analizando el problema, los investigadores muestran que el esfuerzo pesquero no está distribuido de forma homogénea en el océano, sino en 14 ‘provincias’. Éstas ofrecen una partición del océano más consistente con los comportamientos pesqueros que las zonas FAO definidas actualmente. Además, permiten observar la red de puertos que dan soporte a la pesca en estas provincias, información que se puede usar para un mejor control pesquero. Las ZEEs cuentan generalmente con una adecuada regulación de la extracción de recursos pesqueros. Sin embargo, los hábitats de estos animales no tienen por qué coincidir con estas zonas, y de hecho en muchas ocasiones incluyen varias zonas o aguas fuera de la jurisdicción nacional. Precisamente, hemos observado que hay una acumulación de pesca en el borde de las ZEEs más productivas, de tal forma que el 47% de la pesca mundial en aguas internacionales se concentra en franjas adyacentes a las ZEEs de 200 km de anchura.

Para analizar la posición de los barcos pesqueros los científicos utilizaron el sistema de identificación automática, AIS por sus siglas en inglés, utilizado habitualmente para evitar colisiones entre buques. Este tipo de datos permite obtener el posicionamiento de los barcos y su velocidad, que a su vez permite deducir si están pescando o en tránsito hacia zonas de pesca. El seguimiento de las trayectorias de estos barcos permite conectar las zonas de pesca con los puertos que dan apoyo a esos barcos, dando lugar a una red que caracteriza la economía global pesquera. Por ejemplo, destaca el rol de los puertos de países con rentas bajas y medias como puntos neurálgicos para los buques que pescan en alta mar, pese a que tengan banderas extranjeras. El 84 % de la presión pesquera en alta mar la soporta solo el 16 % de los puertos analizados.

Este tipo de estudios permiten conocer mejor cómo se explotan los recursos marítimos y avanzar hacia una pesca sostenible. Finalmente, el artículo afirma que un mecanismo plausible para evitar la ‘Tragedia de los recursos comunes’ sería aplicar Teoría de Juegos al problema de la gestión pesquera, incentivando primero a aquellos agentes que muestren una mayor predisposición a cooperar, como aquellos países con economías menos desarrolladas, poniendo de esta forma más presión sobre los menos dispuestos a cooperar.

Jorge P. Rodríguez, Juan Fernández-Gracia, Carlos M. Duarte, Xabier Irigoien, Víctor M. Eguíluz. The global network of ports supporting high seas fishing. Science Advances. DOI: 10.1126/sciadv.abe3470

Contacto: Representación del CSIC en las Illes Balears. d-baleares@csic.es

Foto: Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos.