Trabajo de campo con un altavoz acuático en el Mar Rojo. / Michelle Havlik.

Trabajo de campo con un altavoz acuático en el Mar Rojo. / Michelle Havlik.

Un equipo internacional de investigadores, entre los que se encuentra Víctor Eguíluz, investigador del IFISC (UIB-CSIC), ha documentado el impacto del ruido provocado por el ser humano en los animales marinos (desde invertebrados hasta ballenas) y sus ecosistemas. Los científicos han encontrado evidencias de su efecto negativo, alterando el comportamiento, la fisiología, la reproducción y, en casos extremos, causando la muerte de especies de estos animales. El estudio, que se publica en la revista Science, plantea que el ruido inducido por el ser humano se considere un factor de estrés predominante a escala mundial y propone que se desarrollen políticas para mitigar sus efectos.

El cambio climático y otras presiones humanas ha provocado además el deterioro de hábitats, como los arrecifes de coral, las praderas de pastos marinos y los lechos de algas marinas, y ha silenciado sonidos característicos que sirven de guía a las larvas de peces y a otros animales para encontrar sus hábitats.

La investigación está liderada por la King Abdullah University of Science and Technology (Arabia Saudí) y es fruto de la evaluación de más de 10.000 artículos científicos en los que se evidencia el impacto del ruido generado por el ser humano en la vida marina en todo el mundo.

El estudio señala que el problema de la contaminación acústica se puede revertir de manera rápida y apunta como evidencia de ello lo ocurrido en los océanos durante el encierro humano derivado de la covid-19. Durante esas semanas los ruidos predominantes volvieron a ser los generados por los animales marinos. Propone, por ello, impulsar acciones de gestión para reducir los niveles de ruido en el océano, como fomentar el uso de nuevas tecnologías -disminuir el ruido de motores o de hélices, mejorar los materiales del casco de los barcos, el uso de motores eléctricos- o el impulso de medidas reglamentarias para reducir el ruido de los barcos comerciales bajo el agua, algo que desde 2014 promueve la Organización Marítima Internacional a través de una serie de directrices voluntarias.

Carlos M. Duarte, Lucille Chapuis, Shaun P. Collin, Daniel P. Costa, Reny P. Devassy, Victor M. Eguiluz, Christine Erbe, Benjamin S. Halpern, Harry R. Harding, Michelle N. Havlik, Timothy A. C. Gordon, Nathan D. Merchant, Mark Meekan, Jennifer L. Miksis-Olds, Miles Parsons, Milica Predragovic, Andrew N. Radford, Craig A. Radford, Stephen D. Simpson, Hans Slabbekoorn, Erica Staaterman, Ilse C. Van Opzeeland, Jana Winderen, Xiangliang Zhang, Francis Juanes. The soundscape of the Anthropocene ocean. Science. DOI: 10.1126/science.aba4658 .